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DERECHO CIVILARRENDAMIENTO DE VIVIENDA

Resolución de casos de arrendamiento de vivienda, con la visión estratégica desde la experiencia de una ex juez.

Si el arrendamiento de vivienda tuviese una duración inferior a tres años, el inquilino tendrá la facultad de permanecer hasta los tres años.

El arrendamiento de vivienda es aquel que tiene por objeto una finca urbana edificada y habitable, que vaya constituir la residencia habitual del arrendatario, y del grupo familiar que de él dependa, por un tiempo determinado y a cambio de un precio cierto.

El carácter de residencia habitual ha sido determinado por la legislación fiscal, exigiendo la residencia durante un mínimo de 183 días (medio año más un día).

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En los supuestos de separación o divorcio del arrendatario y su cónyuge, para que pueda seguir ocupando la vivienda el cónyuge que no figure como arrendatario deberá de comunicar al arrendador en el plazo de dos meses desde la notificación de la sentencia de separación o divorcio donde el Juez le haya concedido el domicilio familiar dicha situación, acompañándole copia de la resolución judicial correspondiente o de la parte de la misma que afecte al uso de la vivienda.

La duración del contrato de arrendamiento de vivienda que se haga con posterioridad al 6 de junio  de 2013.

La duración del arrendamiento será libremente pactada por las partes. Ahora bien, cuando las partes fijen una duración inicial inferior a tres años, el arrendatario tendrá la facultad de prorrogar el contrato a su voluntad hasta los tres años, quedando obligado el arrendador a este plazo. Esta modificación del plazo mínimo de 3 años ha sido introducida por la Ley 4/2013 que entró en vigor el día 6 de junio de 2013.

Los contratos de arrendamiento de vivienda firmados entre el 1 de enero de 1995 hasta el 5 de junio  de 2013, tendrán un plazo mínimo de duración de cinco años.

Si llegada la fecha de vencimiento del contrato firmado con posterioridad al 6 de junio de 2013, y una vez transcurridos como mínimo el plazo mínimo de duración de tres años, ninguna de las partes hubiese notificado a la otra, al menos con treinta días de antelación a aquella fecha su voluntad de no renovarlo, el contrato se prorrogará obligatoriamente por otro año más, salvo que el arrendatario manifieste al arrendador con treinta días de antelación a la fecha de terminación de cualquiera de las anualidades su voluntad de no renovar el contrato.

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